Nací un miércoles feriado de invierno y hay veces que parecería que pude sobreponerme a ello, pese a mi capacidad de desconfiar de mí mismo. Soy hijo único y quienes me conocen –casi nadie– se dividen entre quienes creen que lo parezco y los que no. Como no me gusta polemizar con casi nadie siempre les suelo dar la razón. Por casualidad terminé haciendo periodismo, lo cual me llevó a experimentar algunas sensaciones placenteras a través del trabajo, a conocer lugares inesperados y a compartir con gente talentosa. No es por presumir, pero también me jacto mucho más de lo que he leído que de lo que he escrito. (Escribí un par de libros de los cuales estuve orgulloso durante algún tiempo, no podría precisar cuánto. Y después me dí cuenta, me olvidé y me crucé con otra idea. De hecho, siempre estoy pensando en otra idea que me vuelve a la escritura. Soy resiliente, tengo ese problema). Sin embargo, lo sigo intentando de forma incansable. Pero a veces me canso, sobre todo cuando recuerdo que nací un miércoles feriado de invierno.
Si algo de esto les hizo sentido o si resultó insuficiente, acá hay un currículum aún más aburrido que el texto anterior.

